AGRESIÓN AMBIENTAL EN EL CORAZON DEL PARQUE NATURAL
Hemos podido comprobar, sobre el terreno, la agresión medioambiental que ha llevado a cabo la propia Administración encargada de conservar la naturaleza. Una agresión a un rincón que puede considerarse como “la Joya de la Corona” de la Serranía, pero que cobra una dimensión mucho más preocupante por ser la Administración la que la ha perpetrado.
Los hechos son los siguientes: una corta masiva de chopos junto al Arroyo del Rincón en Uña y dentro de las instalaciones de la Escuela Regional de Pesca. Árboles cuyos troncos alcanzaban hasta un metro de diámetro si no más, en perfecto estado sanitario, como hemos podido comprobar en los propios troncos apilados. Pero lo más dañino ha sido la creación de un vado en el arroyo para poder sacar con maquinaria todos los árboles cortados, alterando sus márgenes y su lecho, hasta este momento prístino y de una naturaleza espectacular.
Hasta donde hemos podido saber la causa de este despropósito estaba en la existencia de algunas ramas secas en los chopos que corrían el riesgo de caer y provocar algún accidente a los usuarios de la Escuela de Pesca, un problema que entendemos que la Administración quisiese solucionar. La cuestión es que de entre todas las medidas que podría haber aplicado ha elegido justo la más dañina y la que con toda seguridad le hubiese prohibido ejecutar a cualquier particular. Parece que la vara de medir no es igual para todos.
Quizá la Delegación de Medio Ambiente no sabe que existen profesionales que realizan trabajos de poda en altura, con grúa o sin ella, que podrían haber llevado a cabo una poda selectiva sobre las ramas que lo necesitasen. Los troncos se pueden cruzar de una orilla a otra con una grúa y si hubiese sido necesario reducir su tamaño hasta poderlos trasladar de forma manual, incluso astillarlos; cualquier cosa antes que destrozar el arroyo a escasos metros de su nacimiento.
Con todo, lo más grave de este asunto no es el impacto en si. La naturaleza aguanta casi todas nuestras tropelías y seguramente en un plazo corto de tiempo la zona volverá a tener su esplendor natural. Lo grave es que la Administración que debe cuidar de la naturaleza sea la que ha cometido este error. Con toda seguridad si la parcela de chopos hubiese pertenecido a un particular nunca le hubiesen permitido actuar así, por muy justificada que estuviese la corta de los árboles.
Parece que a la Administración regional se le da bien aplicar la “Ley del embudo”. Sin duda los Reyes de Oriente ya estarán preparando carbón para los responsables de este desaguisado.